El extraño caso de David Sánchez
Resumen
Opinión: nadie puede ser condenado por prejuicio o intuición, solo con pruebas directas que lo vinculen a un delito, argumenta el columnista sobre el juicio al hermano del primer ministro.
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No se puede condenar a nadie por prejuicios o intuiciones, sino con datos directos que le vinculen con una conducta ilícita más allá de toda duda razonable, porque así lo exige el derecho fundamental a la presunción de inocencia